HUNDIO UNA VECHIA
La Vechia Signora, el otro candidato, también mordió el polvo frente a La Fragata. Un encuentro trabado, luchado que se abrió en el primer tiempo con un tremendo tiro libre del mejor jugador de la Vechia, su número 10, Ale Pizzio que la colgó soberbiamente de un ángulo. En el segundo, La Fragata con dientes apretados logró el empate con un exquisito cabezazo de Sergio Dedó que con mucha sutileza golpeó con su parietal la bola que estaba rondando por el área y la colocó junto al palo (¿Quiso hacer eso? Solo él lo sabe). El empate parecía lo más justo pero cuando el partido se moría y el destino eran los penales, la Vechia que ya estaba abusando de la falta fuerte, regaló un tiro libre en el mismo lugar donde había marcado una hora antes Pizzio. Maxi Dagostino le pegó con la suficiente fuerza y puntería para que el arquero de La Vechia en gran estirada dé un rebote y los defensores miraran atónitos la entrada del Chino Ojeda que solo tuvo que tocarla para desatar el festejo alocado de la parcialidad de Isidro Casanova que lo gritó como aquel recordado de Penco contra Estudiantes de Buenos Aires el día de su regreso al Nacional. Así, La Fragata desembarcó con sus tropas eufóricas en semifinales.