Parece mentira, pero pasaron casi nueve meses desde aquel fatídico último minuto contra Grisu, en la semi del Clausura pasado. Falta el Resto se quedaba sin la final culpa de un malicioso giro del destino. Nueve meses después, el equipo blanco comandado por Mariano Pastorín y Denis Rodriguez, se dio el gran gusto de gritar Campeón. Eso sí, con mucho esfuerzo y sufrimiento, para no perder la costumbre.
La final enfrentó a los dos mejores del torneo. El Potrero había terminado mejor en la general. Tres puntos por arriba de la Falta. Luego del duro pasaje por semifinales había que demostrar cara a cara quien era el mejor. Como es costumbre en estas instancias el partido fue muy malo. Puro roce, fricción, pierna fuerte y pelota por el aire. Los pibes del Potrero fueron un poco más, gracias a la velocidad y habilidad de sus ligeritos Fernando Olivieri y Juanma Seijas. Falta el Resto tuvo recurrir varias veces al juego brusco para frenarlos. Así llegaron a ponerse en ventaja con un toque suave de emboquillada, con suspenso, por parte del goleador del torneo, el Ruso Matías Guillodes (ver video)
El segundo tiempo fue otro partido. La Falta sintió que el tren pasaba de largo. La charla de Mariano Pastorín con sus compañeros tocó alguna fibra íntima, de esas que sirven para poner un poco más en momentos difíciles. El resultado no se hizo esperar. A los tres minutos, Pablo Chiardi, el mejor jugador de la final, clavó el empate con alma y vida, tomando un pase hacia atrás dentro del área. El Potrero no reaccionó y se vió superado por el mejor juego del rival. Ingresó el zurdo Walter Gomez, entró en el circuito el Mago Mariano Alvarez y Pablo Chiardi se hizo un demonio. Falta el Resto fue apretando a su rival y el gol llegó por decantación lógica. Un rebote perdido en el área fue bien aprovechado de zurda por Sebastián Freire (ver video) y la pelota fue a la red.
Quedaban por delante veinte minutos. El Potrero fue pura impotencia y pelotazos. Sólo los tiros libres desde lejos acercaban la bocha al área rival. Falta el Resto tuvo varias para ponerse más cómodo en el marcador. La angustia e incertidumbre se mantuvo hasta el final. Fernando Olivieri tuvo el empate en sus pies en la última del partido, cuando quedó mano a mano con el arquero. El uno blanco hizo “la de Dios” y la pelota fue mansita a sus manos. No quedó tiempo para más. Festejó Falta el Resto. Felicitaciones para los dos.