Epico e insolito
Una final inolvidable. Por lo hecho en los 80 minutos y por la desopilante definicion por penales. En la cancha fue un partidazo. Torino se puso en ventaja apenas en el arranque. Lugano se lo dio vuelta con goles de Esteban Ortiz y Nahuel Centeno. Asi se fueron al vestuario. A los 10 min del ST llegó el 3ro de Lugano mediante Julio Paez y todo parecía definido. Torino no bajó los brazos y, viento a favor mediante, arrinconó a su rival. Daniel Valero, el uno de Lugano, fue importante para sostener el resultado. Pero en la ultima jugada, con el suspiro final, el equipo granate logró el 3-3 mediante Bigote Argañaraz tras un centro de Matias Space.
Los penales fueron otra historia. Todo el esfuerzo del partido pareció consumir la energía de los cuerpos y la lucidez de las mentes. Un festival de remates desviados. Otros tantos de regalos a las manos de los arqueros. Un ese desconcierto que duró veinte penales Lugano fue un gramo más preciso y gritó campeón en la tarde de Rancho Taxco